La policía de Lima, Perú, empleó una estrategia inusual para la detención de un traficante de drogas. Los agentes se disfrazaron como la mascota oficial de la Copa Mundial de Fútbol para acercarse al sospechoso, un aficionado al fútbol. El operativo tuvo éxito gracias al ingenio de las autoridades, quienes aprovecharon la pasión del delincuente por el deporte. La identidad del traficante no ha sido revelada, pero se confirmó que era conocido por su afición al fútbol. Esta táctica demuestra la creatividad de la policía peruana para abordar el crimen. El caso ha generado atención mediática por lo poco convencional del método utilizado. Las autoridades no han descartado emplear estrategias similares en el futuro.
