Polonia ha desplegado sus primeros tres cazas furtivos F-35, de fabricación estadounidense, en una base aérea del este del país. Estos aviones de quinta generación representan una modernización significativa de las capacidades militares polacas. La entrega y despliegue se producen en un contexto de tensiones geopolíticas en Europa del Este. Polonia considera esta adquisición como un elemento clave para disuadir posibles agresiones y fortalecer su seguridad. Los F-35 se ubican en la primera línea de defensa oriental, cerca de la frontera con Rusia y Bielorrusia. Este despliegue marca un hito en la cooperación militar entre Polonia y Estados Unidos. La adquisición forma parte de un plan más amplio de modernización de las fuerzas armadas polacas.