Tadej Pogacar impresionó en la primera etapa de la Vuelta a Suiza al superar a sus principales competidores con facilidad. El esloveno demostró un nivel superior, atacando incluso durante un sprint intermedio sin mostrar gran esfuerzo. Pogacar dejó atrás a sus rivales, colocándose como el claro favorito para la clasificación general. Sus competidores reconocieron la superioridad del ciclista, destacando su diferencia de nivel. La etapa inaugural confirmó las expectativas sobre el dominio de Pogacar en esta competición. El ataque inesperado en el sprint intermedio sorprendió y descolocó a los demás corredores.