El Plan Patriota 2.0, una nueva propuesta de cooperación militar entre Estados Unidos y Colombia, genera preocupación sobre su efectividad real en la lucha contra el crimen organizado. Expertos advierten que esta iniciativa podría incrementar la dependencia de Colombia respecto a los recursos y estrategias estadounidenses. Se cuestiona si un enfoque predominantemente militar es la solución adecuada para abordar las complejas dinámicas del crimen actual en el país. El texto original publicado en La Silla Vacía sugiere que la estrategia podría replicar errores del pasado, sin garantizar una mejora significativa en la seguridad. En lugar de fortalecer la autonomía colombiana, podría revivir un modelo de intervención externo poco fructífero. Se plantea la necesidad de analizar alternativas más integrales y enfocadas en el desarrollo social. La pregunta central es si más cooperación militar realmente se traduce en más seguridad para los ciudadanos colombianos.