La muerte de una trabajadora de laboratorio en el óblast de Irkutsk, Rusia, que investigaba la peste, ha generado preocupación en la región. Inicialmente, las autoridades locales informaron que la causa del fallecimiento era la propia peste, pero rápidamente eliminaron esta información y modificaron las causas oficiales de la muerte. Este cambio repentino alimentó los temores de un posible brote entre los habitantes del óblast de Irkutsk, quienes comenzaron a acumular antibióticos preventivamente. La situación ha sido comentada por la experta en Rusia, Barbara Włodarczyk, quien la califica de "algo sin precedentes". Las circunstancias exactas de la muerte y las posibles implicaciones para la salud pública aún están siendo investigadas. La falta de transparencia inicial ha exacerbado la ansiedad entre la población local.