El partido PiS en Polonia está considerando una controvertida propuesta: la deportación de ciudadanos ucranianos. Esta medida, ideada por el equipo de campaña de un candidato a primer ministro y la dirección del partido, busca limitar el flujo de votantes hacia partidos de extrema derecha como Konfederacja y Korona Polska. La estrategia se basa en encuestas que supuestamente muestran un apoyo significativo entre la población polaca para dicha deportación. Przemysław Czarnek es uno de los principales defensores de esta iniciativa. La motivación principal detrás de esta propuesta es revertir la tendencia a la baja en las encuestas de opinión que enfrenta PiS. La polémica radica en la instrumentalización de una cuestión humanitaria con fines electorales, generando fuertes críticas y debates en el país.