El economista francés Thomas Piketty afirma que el actual nerviosismo en Washington se debe a la pérdida de control de Estados Unidos sobre los asuntos mundiales. Piketty expresa su confianza en que el mundo se dirige hacia un orden multipolar, caracterizado por una distribución más equitativa del poder. Este cambio estaría impulsado significativamente por la creciente presión ejercida por el "sur global". El economista anticipa un fortalecimiento de las fuerzas democráticas a nivel internacional. Considera que esta transición representa un reequilibrio en la dinámica global de poder. El futuro, según Piketty, implica un mundo menos dominado por Estados Unidos y más influenciado por diversas potencias y regiones. Esta evolución, a su juicio, es una tendencia inevitable.