Un reciente estudio británico sugiere una correlación entre el castigo físico en la infancia y resultados académicos más bajos en la adolescencia. La investigación indica que los niños que experimentan castigos físicos, como golpes, tienen más probabilidades de obtener peores notas en la escuela. Además, el estudio señala un posible vínculo entre estas prácticas disciplinarias y un comportamiento más arriesgado durante la adolescencia. Los investigadores analizaron datos de un amplio grupo de participantes para llegar a estas conclusiones. Aunque el estudio no establece una relación causal directa, sí resalta los efectos potencialmente negativos del castigo físico en el desarrollo infantil. Los hallazgos refuerzan la creciente evidencia que aboga por métodos de disciplina positivos y no violentos.