En la provincia turca de Mardin, un proyecto fotográfico está brindando a niños refugiados y locales la oportunidad de descubrir el arte de la imagen. Bajo la guía del fotógrafo Amar Kılıç, los niños, como la pequeña Zeynep de ocho años, aprenden a capturar el mundo que les rodea a través del objetivo. El proyecto se centra en el desarrollo de la creatividad y la expresión personal de los participantes. El proceso de revelado de las fotografías, realizado en un cuarto oscuro improvisado, genera gran expectación entre los jóvenes. La iniciativa busca fomentar la integración y ofrecer una vía de escape y empoderamiento a través del arte. El proyecto ha sido destacado por su impacto positivo en la comunidad local y en la vida de los niños involucrados.
