Intensas lluvias, intensificadas por tormentas tropicales, han causado la muerte de al menos 16 personas en Filipinas, principalmente en la isla principal de Luzón. Las fuertes precipitaciones provocaron el cierre de escuelas y oficinas gubernamentales en toda la isla, interrumpiendo la vida cotidiana de millones de personas. La capital, Manila, ha sufrido graves inundaciones en sus calles, dificultando el tránsito y las actividades diarias. Las autoridades filipinas están trabajando en las operaciones de rescate y asistencia a los damnificados. Se espera que las condiciones climáticas mejoren en los próximos días, pero se mantiene la alerta por posibles deslizamientos de tierra y nuevas inundaciones. El gobierno ha declarado el estado de emergencia en las zonas más afectadas para facilitar la distribución de ayuda humanitaria.

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