La filial italiana de la tabacalera estadounidense Philip Morris ha sido sancionada con una multa de siete millones de euros por parte de las autoridades italianas. La sanción se debe a prácticas de publicidad consideradas engañosas, específicamente relacionadas con la comercialización de productos de tabaco calentado. Las autoridades determinaron que la publicidad de la empresa minimizaba los riesgos para la salud asociados con estos productos. La multa forma parte de una creciente presión regulatoria sobre la industria tabacalera en Europa, enfocada en proteger a los consumidores de tácticas de marketing engañosas. Philip Morris ha declarado que planea apelar la decisión. La empresa argumenta que su publicidad cumple con las regulaciones vigentes y que la sanción es injustificada.