Disturbios marcaron el acceso de los hinchas de Peñarol al estadio Amsterdam, generando un debate sobre el uso de la fuerza policial. Inicialmente, se habló de una supuesta “falta de porteros” como causa del caos, versión desmentida por el sindicato de recaudadores. El consejero Alejandro González responsabilizó directamente al "uso desmedido de la fuerza" por parte de las autoridades. La situación generó tensión y reclamos por parte de los aficionados que intentaban ingresar al encuentro. Las versiones contradictorias alimentan la incertidumbre sobre las causas reales de los incidentes. Se espera una investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. El episodio pone en tela de juicio la organización de los eventos y la coordinación entre seguridad privada y policial.