Estudios recientes sugieren una correlación entre la búsqueda de contacto con gatos y los niveles de empatía y sensibilidad en las personas. Expertos indican que la interacción física con felinos contribuye a la reducción del estrés y la ansiedad, promoviendo el bienestar emocional. El vínculo afectivo con los gatos libera hormonas relacionadas con el placer y la calma, como la oxitocina. La capacidad de conectar con un gato a nivel emocional podría ser un reflejo de la inteligencia emocional del individuo. Investigaciones apuntan a que esta conexión no es casual, sino que responde a una necesidad humana de compañía y afecto. Los especialistas recomiendan la interacción con animales, especialmente gatos, como una herramienta complementaria para mejorar la salud mental.