Contrario a la creencia popular, la compañía de mascotas como perros y gatos podría no reducir el estrés, e incluso incrementarlo. Investigaciones recientes sugieren que, en momentos de dificultad, la interacción con animales de compañía no siempre resulta en un alivio emocional. En algunos casos, la presencia de una mascota puede exacerbar sentimientos negativos preexistentes. Si bien se busca en los animales compañía y consuelo, los resultados indican una respuesta más compleja. Los expertos recomiendan considerar las circunstancias individuales y el tipo de relación con la mascota. El estudio desafía la noción generalizada de que las mascotas son inherentemente beneficiosas para la salud mental en situaciones de estrés.