Dormir con mascotas, especialmente perros, es una práctica común pero genera debate. Algunos expertos señalan posibles riesgos para la higiene y la calidad del sueño, mientras que otros destacan beneficios emocionales. No existen conclusiones definitivas sobre el impacto negativo en la salud, pero sí advertencias sobre posibles alergias o la transmisión de enfermedades. La decisión de permitir que una mascota duerma en la cama depende de factores individuales como la salud del dueño y del animal, así como las preferencias personales. Es importante mantener una buena higiene tanto del animal como de la cama para minimizar riesgos potenciales. Investigadores continúan estudiando los efectos a largo plazo de esta práctica.
