La veterinaria María Pifarré, especializada en el duelo animal, explica que la pérdida de un animal o su dueño puede desestabilizar profundamente a un perro. Esta situación perturba sus rutinas diarias, afectando su alimentación, patrones de sueño, juego e interacciones sociales. Pifarré señala que un perro puede buscar a su dueño fallecido durante días debido a que su organismo continúa funcionando bajo la expectativa de su regreso. Este comportamiento no implica una comprensión de la muerte en sí misma, sino una respuesta instintiva a la ausencia. La veterinaria enfatiza la importancia de comprender y apoyar el proceso de duelo canino, reconociendo su impacto emocional y físico. Es crucial brindarles un ambiente de seguridad y estímulo para ayudarles a adaptarse a la nueva realidad.