La Policía Nacional del Perú atraviesa una profunda crisis institucional debido a una serie de denuncias de corrupción y presuntos actos ilícitos que involucran a altos mandos y exoficiales. Las investigaciones apuntan a una red de coimas liderada por un excomisario, así como a vínculos de un comandante con el narcotráfico. Un general en retiro ha sido capturado, y se investiga la muerte de un adolescente ocurrida en una comisaría. El excomandante Víctor Zanabria enfrenta una solicitud de ocho años de prisión en un caso aparte. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de la Inspectoría General para depurar la institución y la respuesta del comandante general Óscar Arriola ante la pérdida de confianza pública. Estos escándalos amenazan la credibilidad de la Policía en su misión de combatir el crimen.