Familiares de las víctimas de las masacres ocurridas en Perú en 2022 y 2023 han expresado su firme rechazo a la posible llegada de Keiko Fujimori a la presidencia. Los afectados advierten que continuarán con las protestas y movilizaciones hasta que se garantice el fin de la impunidad. Denuncian un posible "blindaje" a los responsables de las muertes y la violencia en sus regiones. Aseguran que no cesarán en su lucha hasta lograr justicia y rendición de cuentas. La declaración enfatiza su compromiso de movilizarse a la capital, Lima, tantas veces como sea necesario para hacer oír su voz. Los familiares han estado protestando durante tres años buscando justicia por las víctimas. Su rechazo a Fujimori se basa en el temor de que no se investiguen adecuadamente los hechos y se proteja a los culpables.
