Un analista político advierte sobre la fragilidad política que enfrenta Perú ante la inminente segunda vuelta presidencial. El país se dirige a una tercera elección consecutiva con resultados muy ajustados, evidenciando una profunda fragmentación del electorado. Esta situación plantea riesgos significativos para quien asuma la presidencia el 28 de julio, ya sea Keiko Fujimori o Roberto Sánchez. La estrecha diferencia entre los candidatos sugiere una gobernabilidad compleja y la necesidad de construir amplias coaliciones. El politólogo Paulo Vilca subraya que la polarización política actual dificulta la formación de consensos y la implementación de políticas efectivas. La estabilidad del país dependerá de la capacidad del próximo gobierno para superar estas divisiones y abordar los desafíos económicos y sociales pendientes.
