El ministro de Cultura, Alberto Beingolea, ha confirmado que el Lugar de la Memoria (LUM) no será cerrado, respondiendo a recientes especulaciones. Aunque esta decisión resuelve una incertidumbre administrativa inmediata, plantea serias preocupaciones sobre el futuro trato que el gobierno de Keiko Fujimori dará a las víctimas del terrorismo. La continuidad del LUM no implica una resolución al conflicto más amplio sobre la memoria histórica del Perú. La declaración del ministro solo aborda la cuestión de su cierre físico, dejando sin resolver cómo se gestionará el delicado tema de la memoria y la reconciliación bajo la nueva administración. Se anticipa que la discusión sobre la interpretación del pasado y las políticas de reparación para las víctimas se intensificará. Esta situación subraya la importancia de proteger los espacios de memoria y garantizar la verdad y la justicia. La apertura del LUM no significa el fin de la lucha por la memoria colectiva.