El ministro de Cultura, Alberto Beingolea, sigue remodelando su cartera con personas de su confianza, generando controversia en el sector. Las recientes designaciones, en su mayoría, provienen de ámbitos administrativos, municipales o políticos. Existe una notoria falta de experiencia en gestión cultural, patrimonio o industrias creativas entre los nuevos directivos. Esta situación se da en un momento crítico para el ministerio, que busca recuperar su credibilidad. Las designaciones han encendido las alarmas entre los actores culturales, quienes cuestionan la idoneidad de los nuevos funcionarios. La falta de experiencia específica preocupa por el impacto en la gestión cultural del país. La decisión de Beingolea levanta interrogantes sobre las prioridades y el futuro del Ministerio de Cultura.