Tras casi cuatro meses de tensiones, cientos de buques mercantes varados en el Golfo Pérsico enfrentan ahora un nuevo problema. Una densa acumulación de organismos marinos se ha adherido a los cascos de las embarcaciones. Esta incrustación biológica está obstaculizando significativamente su capacidad de maniobra y navegación. La situación surge después de un período de conflicto que ya había interrumpido el tráfico marítimo en la región. Expertos señalan que la inactividad prolongada de los barcos ha favorecido el crecimiento de estas colonias marinas. El fenómeno podría generar retrasos adicionales y aumentar los costos operativos para las navieras. Se están evaluando soluciones para limpiar los cascos y restablecer la normalidad en el transporte.