Un nuevo análisis revela que la polarización política se agudiza no tanto por el rechazo real entre adversarios, sino por la percepción exagerada de ese rechazo. Las personas tienden a creer que el otro bando las desprecia en mayor medida de lo que efectivamente ocurre. Esta creencia alimenta hostilidad y dificulta el diálogo constructivo. El estudio sugiere que la polarización se basa en una dinámica de “creencias sobre creencias”, donde las suposiciones sobre las opiniones del otro lado son más importantes que las opiniones en sí mismas. Esta percepción distorsionada contribuye a un ciclo vicioso de desconfianza y antagonismo. Comprender esta dinámica es crucial para mitigar la polarización y promover una convivencia política más saludable. La investigación fue publicada por La Silla Vacía.