El líder del Partido Popular Coreano, Jang Dong-hyuk, ha moderado su postura inicial de disciplinar a los miembros considerados responsables de resultados negativos en las elecciones locales del 6 de junio. Inicialmente, había anunciado una intención de utilizar el comité de ética para imponer sanciones. Sin embargo, ahora busca una vía de renovación interna en lugar de centrarse en castigos. Esta decisión se percibe como un intento de evitar una “política de disciplina” que podría generar más divisiones dentro del partido. En cambio, Jang Dong-hyuk propone un plan de reforma interna para revitalizar al partido. La situación representa un cambio significativo en la estrategia del líder, buscando una reconciliación y unificación en lugar de purgas internas. Esta estrategia busca revertir la situación tras los resultados electorales y fortalecer la imagen del partido.