En Rumanía, muchos niños en el sistema de protección social carecen no solo de bienes materiales, sino también de la atención y el afecto que necesitan para sentirse valorados. Estos niños anhelan gestos simples, como una pregunta sobre su día o un interés genuino en sus vidas escolares. La comunidad de voluntarios “Ajungem MARI” se dedica a brindarles exactamente eso: amistad y apoyo constante. La iniciativa busca personas dispuestas a ofrecer su tiempo y compañía de forma regular, demostrando que alguien se preocupa por su bienestar. El programa se centra en establecer relaciones duraderas, en aparecer semana tras semana, y en celebrar sus logros. Cualquiera puede unirse a esta comunidad y marcar una diferencia significativa en la vida de estos niños vulnerables en Rumanía. El objetivo es asegurar que cada niño sepa que no está solo.

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