Penélope Cruz ha compartido recuerdos de su infancia inusual, pasando gran parte de su tiempo en el salón de belleza de su madre. La actriz, de 52 años, describe un ambiente lleno de secadores, tintes y permanentes que la marcó profundamente. Este entorno le brindó un conocimiento práctico sobre cortes de pelo y maquillaje que, según afirma, podría haberle permitido dedicarse profesionalmente a la peluquería. Cruz destaca que adquirió sus habilidades directamente en el salón familiar, sin necesidad de recurrir a los métodos o “trucos de Hollywood”. Revela una faceta poco conocida de su vida antes de alcanzar la fama internacional como actriz. Su experiencia en el salón de su madre le enseñó mucho más que solo estética, moldeando su perspectiva y habilidades.