El Pentágono fue parcialmente evacuado el 11 de junio tras una falsa alarma de amenaza biológica. Los sensores del edificio detectaron la presencia de materiales peligrosos, lo que desencadenó el protocolo de evacuación. Posteriormente, se determinó que la alerta era incorrecta. La evacuación afectó a una parte del edificio, aunque no se especificó qué áreas. Las autoridades investigan las causas del fallo en el sistema de detección. No se reportaron heridos ni incidentes relacionados con la falsa alarma. El Pentágono retomó sus actividades normales una vez confirmada la ausencia de peligro.