El posible nombramiento de Pete Hegseth al frente del Pentágono ha desatado controversia al proponer suplementos de testosterona para soldados considerados “demasiado blandos”. Gabriel Zetterström analiza esta propuesta como una reaparición de antiguas fantasías sobre la masculinidad. Esta idea refleja una preocupación por la supuesta falta de “masculinidad” en las fuerzas armadas. La propuesta sugiere que los soldados necesitan una intervención hormonal para cumplir con expectativas de género tradicionales. Zetterström critica esta línea de pensamiento, viéndola como una simplificación dañina y obsoleta. La iniciativa plantea interrogantes sobre la imagen del soldado moderno y los valores que se promueven dentro del ejército estadounidense. Se teme que este enfoque pueda estigmatizar a los soldados y perpetuar estereotipos nocivos.