El Pentágono en Estados Unidos fue parcialmente bloqueado y evacuado tras una falsa alarma relacionada con la detección de “material peligroso”. La situación generó una respuesta de emergencia, aunque posteriormente se determinó que no existía una amenaza real. Las autoridades iniciaron una investigación para determinar el origen de la falsa alarma y las circunstancias que llevaron al protocolo de evacuación. El área afectada fue acordonada mientras los equipos de respuesta evaluaban la situación inicial. La normalidad se restableció una vez confirmada la ausencia de peligro. El incidente generó interrogantes sobre los sistemas de detección y respuesta del Pentágono.