El presidente de Urimai, Ramasamy, afirma que la decisión del partido PAS de cortar lazos con Bersatu se debió a la preocupación de que este último continuara expandiendo su influencia política. Según Ramasamy, PAS temía ser eclipsado por el crecimiento de Bersatu dentro del panorama político malasio. Esta ruptura se interpreta como una estrategia de PAS para mantener su propia relevancia y base de apoyo. La declaración de Ramasamy sugiere que la competencia entre ambos partidos fue un factor determinante en la disolución de la alianza. Analistas políticos señalan que esta situación podría reconfigurar las dinámicas de poder en el gobierno actual. La rivalidad entre PAS y Bersatu se ha intensificado en los últimos meses, marcando un punto de inflexión en su relación. La decisión de PAS podría tener implicaciones significativas para futuras coaliciones y estrategias electorales.