París está implementando una solución innovadora para combatir las olas de calor extremo. La ciudad ha invertido 2.4 mil millones de euros en la expansión de su sistema de refrigeración urbana, utilizando agua del río Sena. El objetivo principal es reducir la dependencia de los sistemas de aire acondicionado individuales, lo cual consume mucha energía. Este sistema de refrigeración a gran escala promete un enfriamiento más eficiente y sostenible para la capital francesa. Al aprovechar el agua del Sena, París busca crear un ambiente más habitable durante los meses de verano. La inversión representa un esfuerzo significativo por adaptarse a los efectos del cambio climático y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.