Una manifestación en París en solidaridad con las protestas en Irán fue disuelta por la policía, resultando en al menos 20 arrestos. La marcha, convocada para denunciar la represión y ejecuciones en Irán, había sido previamente prohibida por las autoridades francesas. A pesar de la prohibición, los organizadores esperaban una asistencia de alrededor de 100.000 personas, aunque la participación real fue significativamente menor. Las fuerzas del orden intervinieron para dispersar a los manifestantes, generando tensiones en la capital francesa. La protesta buscaba expresar solidaridad con el movimiento de protesta en Irán y condenar la violencia ejercida por el gobierno iraní. Las autoridades justificaron la intervención argumentando la prohibición inicial de la manifestación y posibles disturbios. La situación pone de manifiesto las tensiones entre la libertad de expresión y las preocupaciones de seguridad.
