Las funerarias de París se encuentran saturadas debido a un incremento significativo en el número de fallecimientos, coincidiendo con la intensa ola de calor que afecta a Francia. La mayoría de las víctimas son personas mayores de 65 años que han muerto en sus domicilios. Las temperaturas han superado los 40°C en varias regiones del país, exacerbando los riesgos para la salud, especialmente entre la población vulnerable. Las autoridades sanitarias no han proporcionado cifras oficiales consolidadas sobre el exceso de mortalidad. La situación ha generado preocupación por la capacidad de respuesta del sistema funerario. Se insta a la población a extremar las precauciones y a proteger a los ancianos y personas con problemas de salud. El impacto humano de la ola de calor se califica de "gravísimo".
