El ayuntamiento de París autorizó la natación en una sección del Canal Saint-Martin a partir del miércoles, aunque los saltos desde los puentes siguen prohibidos. Sorprendentemente, la afluencia de personas ha sido menor a la registrada a mediados de mayo, cuando nadar en el canal era ilegal. Observadores señalan una posible relación entre la legalización y la disminución del interés, sugiriendo que la prohibición previa añadía un elemento de atractivo. A pesar de la reciente ola de calor, la multitud no ha respondido como se esperaba. Las autoridades permitieron la natación tras evaluar la calidad del agua y establecer medidas de seguridad. La prohibición de saltar desde los puentes se mantiene debido a preocupaciones de seguridad. Este experimento busca evaluar la viabilidad de ampliar las zonas de baño en la ciudad.