Los padres de Eva, una joven que padece depresión y decidió iniciar un proceso de transición de género, han expresado su profunda preocupación y dolor público. Esther y Frank, los padres, afirman que la decisión de su hija ha supuesto un impacto devastador en sus vidas familiares. Denuncian sentirse desbordados y lamentan lo que perciben como una "desfiguración" de su hija, aunque reconocen su lucha contra la depresión. La pareja ha decidido hablar abiertamente para alertar sobre las posibles consecuencias de las transiciones de género en menores vulnerables. Su testimonio busca generar debate sobre los protocolos y el apoyo psicológico necesario en estos casos. La historia ha generado controversia y pone de manifiesto la complejidad de las decisiones relacionadas con la identidad de género en la adolescencia.