Durante un partido clasificatorio para el Mundial de Norteamérica 2026, el jugador paraguayo Miguel Almirón recibió la primera tarjeta roja del torneo. La expulsión se debió a un gesto de “silencio” realizado por el futbolista, donde se tapó la boca con la mano. El incidente ocurrió en un encuentro correspondiente a las eliminatorias. La FIFA aplicó estrictamente el reglamento, considerando el gesto como una conducta antideportiva. Esta decisión marca un precedente en la aplicación de las normas de conducta durante las eliminatorias mundialistas. La tarjeta roja obligó a Paraguay a continuar el partido con un jugador menos. Se espera que este caso genere debate sobre la interpretación de gestos y su penalización en el fútbol.
