Durante un partido de la Copa Mundial, el jugador paraguayo Miguel Almirón se convirtió en el primer futbolista en recibir una tarjeta roja por cubrirse la boca. El árbitro justificó la decisión argumentando que la acción constituía un gesto de protesta y, por lo tanto, una violación de las reglas del juego. Este incidente sin precedentes ocurrió en el partido en el que Turquía fue eliminada del torneo. La expulsión generó controversia y debate sobre la interpretación de las normas y la libertad de expresión de los jugadores. Almirón, de 32 años, recibió la tarjeta roja directa, lo que significó su expulsión inmediata del encuentro. El hecho marca un hito en la historia de los Mundiales por la singularidad de la infracción.