El entrenador de Paraguay, Gustavo Alfaro, expresó su desacuerdo con las pausas obligatorias por hidratación implementadas en la Copa Mundial. Alfaro argumenta que estas interrupciones alteran la continuidad natural del partido, fragmentándolo en segmentos similares a los de un encuentro de baloncesto. Considera que las pausas deberían reservarse únicamente para situaciones excepcionales de calor extremo, y no aplicarse de manera sistemática. El técnico paraguayo teme que esta medida afecte la dinámica y el desarrollo del juego. Su postura se centra en preservar el flujo continuo del partido y evitar una modificación en su estructura tradicional. Alfaro enfatizó que el fútbol debe mantener su ritmo característico y no transformarse en un deporte dividido en cuartos.