El seleccionador de Paraguay, Gustavo Alfaro, salió en defensa de sus jugadores antes del segundo encuentro del Mundial. Esta postura surge tras la dura derrota por 4-1 sufrida frente a Estados Unidos en el debut del torneo. Mediante expresiones contundentes, el técnico asumió la responsabilidad total de los resultados negativos. Alfaro solicitó que las críticas se dirijan hacia su persona y no hacia el plantel. El objetivo es proteger la moral del grupo antes de enfrentar a la selección de Turquía. Con este gesto, el entrenador busca cerrar filas en un momento crítico de la competición. El conjunto guaraní necesita revertir su situación para mantener sus aspiraciones en el certamen.