Dimitris Giannakopoulos, máximo dirigente del Panathinaikos, se dirigió a sus jugadores tras la conclusión de las finales de la Basket League. Reconoció que el equipo libró una batalla desigual, pero los felicitó por su esfuerzo y espíritu competitivo. Giannakopoulos expresó su orgullo y consideró a sus jugadores como los verdaderos campeones, a pesar de no haber ganado el título. Esta declaración se produce inmediatamente después del final de las series finales de la liga griega de baloncesto. La reacción del dirigente subraya su apoyo incondicional al equipo y su valoración del desempeño en un contexto adverso. Se entiende que la declaración busca levantar el ánimo del equipo tras la derrota.