El presidente panameño, José Raúl Mulino, ha anunciado la construcción de una prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo de El Salvador. El objetivo principal de esta nueva instalación es el aislamiento total de los líderes de las bandas criminales que operan en el país. Mulino busca desarticular las organizaciones criminales golpeando directamente a sus cabezas visibles. La medida responde a la creciente preocupación por la violencia y la inseguridad ciudadana en Panamá. Se espera que la prisión, de alta tecnología y seguridad reforzada, impida la comunicación de estos líderes con el exterior y, por ende, la coordinación de actividades delictivas. Esta estrategia refleja una política de mano dura contra el crimen organizado, similar a la implementada en El Salvador. La construcción de la prisión representa una apuesta fuerte del gobierno por recuperar el control territorial y devolver la tranquilidad a la población.

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