Panamá alberga dos especies de cocodrilos nativos: el cocodrilo americano y el caimán de anteojos. Recientemente, se ha observado un aumento en las poblaciones de estos reptiles, especialmente del cocodrilo americano, generando preocupación y debate. Aunque algunos lo ven como una posible invasión, expertos sugieren que se trata más bien de una adaptación a los cambios ambientales y una recuperación de las especies. Este incremento se atribuye a la protección legal que han recibido en las últimas décadas y a la disponibilidad de hábitat. No obstante, el aumento en los avistamientos también ha incrementado los incidentes con humanos. Las autoridades están monitoreando la situación y trabajando en estrategias de convivencia entre las comunidades y estos animales.