Un terremoto de magnitud 7.7 ha provocado escenas de desolación en Panamá, dejando a miles de personas temerosas de regresar a sus viviendas. Decenas de familias se han visto obligadas a vivir en las calles debido a los daños estructurales en sus hogares. La situación es crítica, generando preocupación por la seguridad y el bienestar de los afectados. Las autoridades panameñas están evaluando los daños y buscando soluciones para brindar refugio y asistencia a quienes lo necesitan. Se teme que el número de damnificados aumente a medida que se realizan más evaluaciones de las estructuras dañadas. La incertidumbre y el miedo se apoderan de la población, que espera ayuda para reconstruir sus vidas y hogares en Panamá.