Panamá enfrenta una crisis ambiental debido a la pérdida de aproximadamente el 50% de sus manglares originales en las últimas cinco décadas. La expansión de la agroindustria, el crecimiento inmobiliario descontrolado y la contaminación son las principales causas de esta deforestación costera. Los manglares son ecosistemas vitales que protegen las costas de la erosión, sirven como criaderos para especies marinas y actúan como sumideros de carbono. Su desaparición amenaza la biodiversidad y la seguridad costera del país. Las autoridades panameñas buscan ahora implementar estrategias de restauración y protección para revertir esta tendencia. La recuperación de los manglares es crucial para la salud ambiental y económica de Panamá a largo plazo.