El cuidado paliativo de calidad no solo beneficia al paciente, sino que también ofrece un apoyo crucial a sus seres queridos en un momento de transición y duelo. Facilita la adaptación de familiares y amigos a una nueva realidad y al proceso de pérdida. Este tipo de cuidado integral aborda las necesidades físicas, emocionales y espirituales tanto del paciente como de su entorno cercano. Garantizar un acceso equitativo a servicios de cuidado paliativo es, por lo tanto, un imperativo ético y un derecho humano esencial. La atención se centra en mejorar la calidad de vida y ofrecer consuelo en etapas avanzadas de la enfermedad. El apoyo a los familiares es un componente integral de este proceso, ayudándoles a afrontar el duelo y a encontrar recursos para seguir adelante.