El gobierno paquistaní presentó su presupuesto para el año fiscal 2027, buscando un delicado equilibrio entre proporcionar alivio a la población afectada por la inflación y cumplir con las estrictas condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). El presupuesto incluye un aumento del 18% en los gastos totales, con un enfoque en programas de protección social y subsidios para los más vulnerables. Sin embargo, también contempla medidas de austeridad, como recortes en el gasto público y aumentos de impuestos, para asegurar la sostenibilidad fiscal y la continuación del programa de rescate del FMI. El gobierno espera un crecimiento económico modesto del 3.5% y una inflación del 12%. La oposición ha criticado el presupuesto, argumentando que las medidas de austeridad afectarán desproporcionadamente a los pobres y que el gobierno no está haciendo lo suficiente para abordar los problemas estructurales de la economía. El éxito del presupuesto dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para mantener el apoyo del FMI y gestionar las presiones inflacionarias. La recaudación de impuestos se proyecta en un aumento significativo, aunque su implementación efectiva sigue siendo una preocupación.