La economía paquistaní enfrenta una crisis fiscal severa, marcada por bajos ingresos y un gasto público descontrolado. El país depende fuertemente de préstamos externos para cubrir déficits, lo que aumenta su vulnerabilidad. La estructura tributaria actual es regresiva, con una baja recaudación de impuestos sobre la renta y una excesiva dependencia de impuestos indirectos que afectan desproporcionadamente a los sectores de bajos ingresos. La falta de voluntad política para implementar reformas estructurales, como ampliar la base impositiva y reducir el gasto no productivo, agrava la situación. Expertos advierten que el modelo económico actual es insostenible y podría llevar al colapso financiero si no se toman medidas drásticas. El artículo destaca la necesidad de una revisión completa de la arquitectura fiscal paquistaní para asegurar la estabilidad económica a largo plazo y evitar una crisis de deuda. La situación actual limita la capacidad del gobierno para invertir en desarrollo social y económico.
