El reciente estudio económico de Pakistán revela una estabilización lograda con dificultad, aunque no aborda las causas subyacentes de la crisis. El informe destaca cuatro problemas estructurales clave: un sistema fiscal ineficiente, una gestión del tipo de cambio prioritaria para la comodidad sobre la competitividad, una política industrial desacertada y un modelo fiscal federal roto. El análisis se centra en cómo estos factores impactan la competitividad de las exportaciones, ejemplificado a través de la industria textil de Faisalabad. La devaluación de la rupia y la inflación erosionan la capacidad de competir en mercados internacionales, a pesar del crecimiento nominal en el presupuesto. El estudio subraya la necesidad de abordar estos problemas de raíz para evitar repetir ciclos de estabilización fallida, similares a los experimentados en 2000, 2016 y 2019. La diferencia crucial reside en las acciones que se tomen a partir de ahora para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo.