La policía en Peshawar, Pakistán, disolvió un *jirga*, un consejo tradicional de ancianos, que intentaba mediar en un caso de agresión sexual. Las autoridades consideran que estos consejos carecen de legitimidad legal y pueden obstruir la justicia. El *jirga* estaba buscando un acuerdo extrajudicial entre la víctima y el agresor, lo cual es inaceptable bajo la ley pakistaní. La intervención policial busca asegurar que el caso se procese a través del sistema judicial formal. Este incidente pone de relieve la tensión entre las costumbres tradicionales y el estado de derecho en Pakistán. Organizaciones de derechos humanos han criticado el uso de *jirgas* por perpetuar la impunidad y discriminar a las mujeres. La policía ha confirmado que la investigación sobre la agresión sexual continúa.
