El editorial de *Dawn* advierte contra la intervención de actores externos, específicamente Paquistán y Turkiye, en el conflicto yemení. Se argumenta que la situación en Yemen es un “atolladero” complejo y peligroso, con una larga historia de intervenciones fallidas. Involucrarse solo exacerbaría la violencia y complicaría aún más la búsqueda de una solución política. El artículo destaca la importancia de apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas para lograr un alto el fuego y un proceso de paz inclusivo. Además, señala que los intereses de Paquistán y Turkiye no se ven servidos por una mayor inestabilidad en la Península Arábiga. El texto subraya la necesidad de priorizar la diplomacia y la mediación en lugar de acciones que podrían intensificar la crisis humanitaria en Yemen. Se insta a estos países a ejercer influencia a través de canales diplomáticos y a apoyar las iniciativas existentes para la paz.